1.1 Humanidades ambientales
ORIGEN DE LAS HUMANIDADES AMBIENTALES
Una introducción a la ecocrítica requiere, en primer lugar, situar a esta rama de los estudios literarios en un paisaje intelectual más amplio. Y es que no sólo los estudios literarios, sino las humanidades en general, se han visto transformadas a lo largo de los últimos años como consecuencia del agravamiento de la crisis ecológica en curso. La creciente preocupación que esta genera ha ido dando forma, en el ámbito universitario, a las llamadas humanidades ambientales. En ese sentido, buena parte del trabajo de estas últimas, y entre ellas de la ecocrítica, surge de la certeza, proveniente de “Ciencias de los Sistemas TerrestresCampo multidisciplinario que busca una visión holística del planeta. Analiza las interacciones entre los componentes de la Tierra, como la atmósfera, la hidrosfera y la biósfera, pues se considera que…
Ver más”, de que hemos transgredido los límites medioambientales y planetarios, lo cual significa que las acciones humanas han terminado por dañar los sistemas de soporte de vida básicos del planeta, causando así, por ejemplo, una extinción masiva de especies, el calentamiento global y fenómenos fenómenos meteorológicos y climáticos extremos como la lluvia ácida, huracanes, sequías o inundaciones, entre otros. Ahora bien, resulta fundamental comprender que estos problemas medioambientales son un subproducto de la cultura, es decir, son problemas derivados de la manera en que funcionan tanto nuestros sistemas éticos como productivos.
Desde finales del siglo pasado, la crisis ambiental se hizo patente en algunos primeros signos que lograron instalarse en la conciencia colectiva. En los años setenta del siglo XX, en distintas partes del mundo, ya se cuestionaba el papel del ser humano ante la crisis ecológica y su aportación para el futuro. Esta crisis, cuyos síntomas la literatura supo captar, llevó también a debates científicos e impuso una reconsideración de la cultura en su conjunto.

Asimismo, desde ese entonces se hizo presente la necesidad de crear una visión del mundo inclusiva, que otorgara espacio a formas de vida discriminadas por el colonialismoEl colonialismo es un sistema de dominación política, militar, económica y cultural por el cual un país ejerce el control sobre un territorio y una población ajenos (colonia), con el…
Ver más intelectual y eurocentrista, así como por los modelos de la sociedad industrial y el modelo neoliberal. Por estas razones, la naturaleza fue retomada a finales del siglo pasado en el campo teórico y político como un sujeto ético particular. De este modo, en lugar de considerar únicamente a los seres humanos como seres activos, los animales, las plantas, y el entorno fueron considerados también como entes dotados de un poder de acción (agenciaTraducción del término inglés agency, se refiere a la capacidad o poder de actuar y producir efectos en el mundo. En su origen, el concepto se aplicaba únicamente a los…
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Debido a lo anterior, las humanidades, de la mano de otras disciplinas científicas, han ido trabajando en la construcción de marcos teóricos capaces de añadir la dimensión medioambiental en sus estudios, así como han tratado de identificar los temas adecuados para abordarlos. Para esto se formulan algunas preguntas cuyas respuestas pueden provenir de diversas disciplinas: ¿Cuáles son las raíces históricas de la crisis ecológica? ¿Cómo influyen los medios de comunicación y el arte en las percepciones del medioambiente? ¿Cuáles son las responsabilidades éticas del ser humano y cómo la tematizan las diversas tradiciones? ¿Cómo se distribuyen desigualmente los beneficios económicos y las cargas medioambientales entre los diferentes grupos sociales?
De manera formal, las humanidades ambientales surgieron en la primera década del siglo XXI en respuesta a un llamado de las ciencias de la sostenibilidad a integrar la colaboración de los humanistas para investigar costumbres, valores, creencias y epistemologías. El propósito de su colaboración era explicar o facilitar transiciones social-ecológicas en circunstancias en las que las identidades están llamadas a redefinirse porque los sujetos están inmersos en comunidades cuyos miembros no son todos humanos.
Las humanidades, de la mano de otras disciplinas científicas, han ido trabajando en la construcción de marcos teóricos capaces de añadir la dimensión medioambiental en sus estudios, así como han tratado de identificar los temas adecuados para abordarlos.
HUMANIDADES AMBIENTALES: ¿QUÉ SON?
De lo anterior se desprende que la crisis ambiental no es consecuencia de un ámbito en particular, sino que es parte de un sistema en crisis en el que están interconectados la ecología, la política, la sociedad, así como entes humanos y no humanos. Sin embargo, y como ya se mencionó, esta crisis tiene sobre todo un origen cultural, pues son las representaciones sociales actuales, y los estilos de vida que conllevan, los que causan una inestabilidad medioambiental crítica.
Por estas razones, las humanidades ambientales constituyen un campo interdisciplinario dinámico que explora las relaciones entre los humanos y el entorno, sea este rural o urbano. Sus perspectivas teóricas abarcan las aportaciones de disciplinas tales como la literatura, la historia, la filosofía, las ciencias sociales y políticas, pero siempre procurando integrar la dimensión medioambiental en sus análisis de la cultura, la sociedad y la ética. De ahí que no sólo se denominen “humanidades” en el sentido tradicional del término, sino humanidades ambientales, ya que también se sirven de ciencias “duras” como la biología y la ecología.
La interdisciplinariedad que cultivan las humanidades ambientales busca comprender cómo la sociedad humana percibe, interactúa y da forma al medioambiente, además de estudiar cómo los cambios ambientales generan consecuencias culturales. Pero estas disciplinas no sólo se limitan a reflexionar sobre estas problemáticas, sino que también abordan las posibilidades para su resolución.
Este trabajo, que es inter y transdisciplinario, tiene un alcance mayor al que podría aspirar de manera individual una disciplina. En efecto, cuando las problemáticas en cuestión forman parte de sistemas complejos, como es el caso de la crisis ecológica, ninguna disciplina es capaz, por sí sola, de resolverlas o proporcionar respuestas adecuadas. Se requiere de miradas múltiples para entender y abordar todas las dimensiones de las problemáticas, como lo es por ejemplo el cambio climático. No hay fenómenos aislables, todos están ligados a fenómenos imbricados y plurales.
De esta forma, las humanidades ambientales se sirven del conocimiento de diferentes áreas y actores de la academia para atender problemas concretos. Es fundamental, antes de resolver estas cuestiones, comprenderlas y que formen parte de nuestra formación cultural. Si se aúnan los esfuerzos, es posible hacer frente a la fuerza geológica que permea nuestro mundo.

Todas estas disciplinas llevan a cabo un estudio transversal y buscan superar la fractura entre la cultura humanística y la científica para reflexionar acerca de las cuestiones ambientales en su interacción con las actividades humanas consideradas en su conjunto. Si las ciencias duras trabajan con educadores y académicos humanistas es posible integrar políticas públicas con modelos culturales más sostenibles. Renunciar a una u otra ciencia significa renunciar a sus responsabilidades en la conciencia social.
¿Qué pueden aportar las distintas disciplinas de las humanidades ambientales? Los historiadores, por ejemplo, analizan las relaciones recíprocas entre el humano y la naturaleza en diferentes periodos históricos y su evolución a lo largo del tiempo, así como las conexiones entre las condiciones medioambientales, los modos económicos de producción y las ideas culturales.
Por otro lado, los antropólogos nos ayudan a explorar las prácticas y los sistemas de valores de culturas no occidentales que les han permitido vivir de manera sostenible. Los filósofos, por su parte, han adoptado un acercamiento ético y epistemológico mediante el estudio de la ecología profunda, así como un enfoque ecofeminista, para comprender las raíces intelectuales y materiales que han causado la degradación medioambiental. Finalmente, los psicólogos estudian los vínculos entre la salud mental y las condiciones medioambientales.
Incluso el papel de la teología ha resultado fundamental para comprender los problemas medioambientales. Por un lado, hay historiadores que han visto en el llamado que hace Dios a Adán y Eva en el relato bíblico a llenar la tierra y la someterla, ejerciendo dominio sobre los animales, como la raíz más profunda de la crisis ecológica actual. Sin embargo, el papa Francisco, en su encíclica de 2015 titulado Laudato si’, hizo una interpretación ecológica del mismo pasaje, proponiendo que el ser humano ha de ser más bien el responsable de cuidar la creación divina. Por otro lado, los sistemas de creencias tradicionales, como por ejemplos los de las culturas indígenas alrededor del mundo, contienen una sabiduría especial acerca del vínculo entre naturaleza y la espiritualidad.
TEMAS DE LAS HUMANIDADES AMBIENTALES
Dada su amplitud teórica, los temas de las humanidades ambientales son abordados por diversas disciplinas, auxiliados cada una por sus propias metodologías. Sin embargo, el tema que todas las humanidades ambientales comparten es la interacción entre naturaleza y cultura. El objetivo es explorar cómo las prácticas, creencias e instituciones sociales dan forma a las relaciones entre humanos y naturaleza, pero también cómo las condiciones medioambientales influyen o determinan dichas prácticas, creencias e instituciones. Se trata, pues, de abordar la circularidad entre naturaleza y cultura. Otro de los grandes temas que exploran las humanidades ambientales es la manera en que las narrativas culturales van de la mano con las percepciones y actitudes que tenemos del entorno.
Ahora bien, lo anterior no significa de ningún modo que las humanidades ambientales dejen de lado la herencia crítica de las humanidades “tradicionales”. Por el contrario, las humanidades ambientales no prescinden de las problemáticas sociales, por la sencilla razón de que el predominio y la dominación que ejercen ciertos grupos humanos sobre otros grupos es paralelo al sometimiento que ejercen sobre la naturaleza. De aquí que otro de los temas centrales de las humanidades ambientales sea la cuestión de la Justicia ambiental o el ecofeminismo.
Por otra parte, los lugares y sus paisajes particulares dan pie a la exploración de sus significados como una parte fundamental de la experiencia y la imaginación humanas, como se puede ver reflejado en la literatura. Asimismo, la historia ambiental se dedica a analizar las interacciones a lo largo del tiempo y cómo los cambios ambientales influyen en la creación de la historia, así como la manera en que la actividad humana ha impactado en los paisajes.
Finalmente, ante la crisis medioambiental, la filosofía ambiental ha formulado un marco ético y epistemológico para abordar las cuestiones ecológicas. Mientras tanto, los temas de la ecología política (ver ecología política) examinan las dinámicas de poder que sustentan los problemas medioambientales, pues las instituciones generan patrones nocivos de uso de recursos. En conjunto, las humanidades ambientales permiten percibir cómo las creencias, tradiciones, prácticas, instituciones y cosmovisiones de una sociedad influyen en sus interacciones con el medioambiente.

HUMANIDADES AMBIENTALES EN LATINOAMÉRICA, UN NUEVO PARADIGMA: LA INDISCIPLINA
En América Latina, el “disciplinamiento”, es decir, el sometimiento mediante la violencia física e intelectual, posee una historia que abarca tanto a los seres humanos como no humanos. Por su parte, la “indisciplina”, es decir, la tentativa de escapar a dicho sometimiento, no atiende a un paradigma y elude las genealogías y a las autoridades de todo tipo. En el terreno teórico, el propósito de la indisciplina consiste en desorganizar el conocimiento establecido y alterar los circuitos del saber para establecer discursos alternativos.
Las indisciplinas latinoamericanas no sólo formulan herramientas teóricas, sino que también reivindican prácticas menos ortodoxas que traspasan la academia y el conocimiento institucionalizado; son saberes que cuestionan desde un “desacato” teórico. Es precisamente desde ese desacato que se practican en Latinoamérica las humanidades ambientales, entre otras cosas porque, en esta región, reflexionar sobre el medioambiente supone oponerse a una forma de habitar el espacio que destruye hábitats. Es importante mencionar, en ese sentido, que las humanidades ambientales, y en particular las latinoamericanas, han buscado entablar un contacto estrecho con las comunidades y no únicamente a las ciencias.
Buena parte de los trabajos de humanidades ambientales buscan reparar injusticias, como por ejemplo la marginación de saberes indígenas. De ahí que en Latinoamérica se busque poner de relieve una serie de prácticas ancladas en comunidades particulares, así como promover metodologías nutridas por prácticas museísticas que se enfoquen en públicos diversos: programas de educación, museos, colectivos de arte, comunidades que producen pensamiento sobre habitar el medioambiente, desobedeciendo cruces inter y transdisciplinarios establecidos y que desembocan en el activismo social.
Las prácticas cocreativas y de investigación colaborativa están ganando cada vez más terreno en las humanidades ambientales latinoamericanas y proponen sortear las jerarquías de la transdisciplinariedad; dicho salto se debe a la co-construcción de conocimiento con comunidades de la sociedad organizada. Estos trabajos se pueden centrar en prácticas pedagógicas y estéticas que reflexionan los modos de co-producir y co-crear en un planeta herido.
Es precisamente desde ese desacato que se practican en Latinoamérica las humanidades ambientales, entre otras cosas porque, en esta región, reflexionar sobre el medioambiente supone oponerse a una forma de habitar el espacio que destruye hábitats.
Los distintos cruces curriculares propician la lateralidad y horizontalidad de las perspectivas y cultivan nuevas sensibilidades que permiten enfrentar los desafíos ecológicos. En realidad, es común encontrar cruces entre arte y ciencia, pero es importante reconocer los trabajos que rompen con lo que se conoce como arte y ciencia y con quién puede hacerlas.
LA LITERATURA COMO HUMANIDAD AMBIENTAL
Desde finales del siglo pasado, un sector de la literatura y de los estudios literarios se ha erigido en portavoz de un cambio de paradigma disciplinario, a la vez que han dotado a la disciplina de nuevos modelos estéticos y éticos. Nos referimos a la crítica literaria ecológica, también llamada ecocrítica, la cual, como el resto de las humanidades ambientales, sitúa su actividad entre la teoría y la praxis. La ecocrítica, en efecto, puede funcionar como un instrumento de autoconcienciación de una sociedad que lee su relación con el medioambiente a través de las representaciones que la literatura hace de él.
Estudiar estas representaciones es importante porque comunican valores y posiciones existenciales que se interiorizan durante la lectura. Poner dichos valores y dichas posiciones de manifiesto pueden llevar a un nivel consciente lo que se solía dar por sentado en nuestra relación con el entorno y con los demás humanos. Así, la ecocrítica promueve modelos lingüísticos y cognoscitivos, estéticos y éticos, que nos ayuden a entender cómo la literatura ha representado dicha relación de los seres humanos con su entorno. Los textos producidos por esta rama de los estudios literarios pueden llevarnos, entonces, a adquirir una conciencia crítica acerca de nuestra relación con la vida no humana y hacernos vivir experiencias que no viviremos nunca (como por ejemplo, experimentar mediante una simulación lingüística qué es ser un animal, una planta o una piedra). La ecocrítica, además, centra su atención en temas como la extinción de especies, la destrucción de hábitats y culturas tradicionales, la contaminación, los desastres naturales, la justicia ambiental y el ecofeminismo.
Así, sin abandonar el estudio filológico (centrarse en el estudio del lenguaje literario y en las cuestiones de valor, significado y tradición que este vehicula), la ecocrítica adopta posiciones interdisciplinares. Los ecocríticos proceden de una gran diversidad de corrientes críticas (psicoanalítica, feminista, bajtiniana, deconstructivista), cuyo aporte teórico se combina ahora con los aportes de disciplinas como la ecología para promover nuevas lecturas de los textos literarios del pasado y actuales.
Dado que el papel de las humanidades ambientales es concientizar, cuestionar las representaciones y actitudes culturales para replantearnos nuestra relación con el medioambiente, el papel de la ecocrítica dentro de ellas es fundamental. Al ser un acervo de las representaciones que los humanos hemos formulado de nuestra relación con el entorno, la literatura nos abre un vasto panorama para cuestionar no sólo lo que somos nosotros, los humanos, sino también todos aquellos seres no humanos que nos rodean.
Poema
Conversación romana
Acaso nuestros versos duren tanto
como el modelo Ford 69
(y muchísimo menos que el Volkswagen).
REFERENCIAS
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