MANIFIESTO
Este sitio web ofrece una introducción accesible al Antropoceno y a la ecocrítica como enfoques para repensar las humanidades y la literatura en tiempos de crisis ecológica. Reúne recursos académicos y pedagógicos que vinculan los estudios literarios con los desafíos ambientales contemporáneos. Está dirigido a estudiantes y docentes interesados en explorar nuevas formas de leer y enseñar literatura.
Bastaría con asomar un instante la cabeza por la ventana para darnos cuenta de cómo la actividad humana ha modificado el mundo en el que vivimos. Si lo hiciéramos, si tuviéramos la oportunidad de salir de nuestro encierro y de nuestro prisas, veríamos ríos de automóviles circulando por la ciudad y cordilleras interminables de casas, edificios y centros comerciales, todo esto a través de una capa espesa de aire opaco por la contaminación. Este paisaje, que nos parece de lo más normal, es apenas la punta visible del iceberg, pues las actividades humanas son en la actualidad responsables de cientos de alteraciones de los procesos terrestres, desde la manipulación de los procesos evolutivos de animales y plantas hasta la alteración de la composición química de la atmósfera terrestre, pasando por la alteración de los océanos. En cada gota de lluvia que provoca una inundación, en cada ráfaga de viento de un huracán, en cada flama de un incendio forestal y en cada pedazo de tierra que pisamos hay huellas indelebles de nuestra intervención. Esto es el Antropoceno, la era en la que la humanidad se ha convertido en una fuerza geológica.
Estamos viviendo una crisis ecológica y climática sin precedentes, una crisis engendrada por nuestras actividades de producción y consumo, para las cuales el planeta no es más que una fuente inagotable de recursos que pueden extraerse indefinidamente sin consecuencia alguna ¿Y por qué? ¿Para quién? ¿En nombre del progreso? ¿Para vivir más rápido? El precio de modernizar el mundo, de transformarlo todo en un producto para vender, ha sido el de creer que la esfera humana estaba separada de su entorno y que la única relación que podía establecer con él era a través del control y el dominio. Pero ¿acaso el árbol no es algo más que el papel que hace? ¿No valen las tierras por sí mismas tanto como los minerales que guardan? ¿No existe el agua más que para dar luz a los espectaculares de la calle en una central hidroeléctrica? ¿Nosotros, humanos, solamente podemos relacionarnos con el ambiente mediante la subyugación?
La ecología es necesaria para dar respuesta a estas preguntas. La ecología es necesaria porque es necesario cambiar la forma que tenemos de ver al mundo y a todo lo que en él habita. La ecología es necesaria porque ya nada es como antes. Podemos aprender a entablar relaciones con nuestro entorno más allá de las comerciales y utilitarias, pero para ello es necesario formular acercamientos científicos diferentes y, sobre todo, humanísticos. Y es que no ya no podemos pensar al ser humano como un ente que hace su Historia escindido del medioambiente o, peor aún, dotado del derecho divino para devastarlo o deformarlo según sus intereses, haciendo polvo el equilibrio construido en los ecosistemas por cientos de miles de años.
¿Cómo es posible que, como seres humanos, continuemos haciendo oídos sordos a los ruidos que emite el planeta en el que vivimos, ese planeta que tiembla, se inunda, se incendia, se intoxica, se muere? …No es posible que no cuestionemos las directrices que lo han convertido en lo que es ahora. Pero ¿qué hacer? Y, para empezar, ¿podemos hacer algo? Porque aparentemente los gobiernos del mundo han tomado innumerables medidas en contra de la potencial catástrofe climática: desde las más autoritarias, como las políticas de control natal, hasta las más básicas, como la de proveer a las ciudades de diferentes contenedores de basura para facilitar el reciclaje. Sin embargo, estas medidas han resultado ser soluciones superficiales que apenas tienen un efecto en el panorama global. Es como poner un curita en una mano gangrenada.
No basta con usar popotes de papel porque el problema es más profundo. Es necesario replantearnos la finalidad de la sociedad industrial, así como el futuro que queremos para nosotros y nuestro papel en ese devenir. Debemos crear comunidades, actuar organizadamente desde la academia, desde la sociedad, desde la política; debemos difundir, hacer activismo, protestar. ACTUAR, ACTUAR, ACTUAR.
Este proyecto busca eso, actuar, generar redes, activas conciencias a través de la difusión del conocimiento, para ser el germen de una serie de cambios cada vez más grandes. Empezando por replantearnos la definición misma de las humanidades. Y es que ya no podemos estudiar la literatura, la historia y la filosofía como si los seres humanos viviéramos en una burbuja en la que lo único importante son sus relaciones sociales. Todas ellas están llamadas a volver a poner los pies en la Tierra, todas ellas están llamadas a considerar las relaciones humanas con el medioambiente, sus cambios en el tiempo y su impacto.
Este sitio invita a pensar al ser humano y a la naturaleza como partes de un sistema integral e interdependiente, para lo cual es necesario adaptar el estudio de las humanidades y la literatura a este tipo de enfoque, porque, a final de cuentas,
somos humanos y nada de lo terrestre nos es ajeno.