Nueve límites planetarios 4

Nueve límites planetarios 4

Abuso de agua dulce

El límite planetario del agua dulce: de la crisis de Ciudad del Cabo al antiguo lago de Texcoco 

¿Te imaginas abrir la llave y que no salga ni una gota? ¿Hacer fila para recibir un par de litros de agua al día? Parece un escenario de ciencia ficción o de una ciudad en ruinas. Pero no lo es. Es lo que ya ocurrió en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, y lo que sigue ocurriendo, de forma silenciosa pero persistente, en el Valle de México.

En 2018, Ciudad del Cabo estuvo a semanas de quedarse completamente sin agua. Las represas que abastecen a la ciudad estaban tan secas que el gobierno anunció el “Día Cero”: la fecha en que se cerrarían las llaves de toda la ciudad. Sólo hospitales y servicios de emergencia seguirían teniendo acceso al recurso. La población tuvo que cambiar radicalmente su estilo de vida: duchas de menos de dos minutos, reutilización constante del agua, prohibición de lavar coches o regar plantas. Gracias a medidas extremas de ahorro, campañas públicas masivas y algo de suerte climática, el “Día Cero” se pospuso. Pero el fantasma quedó: una gran ciudad moderna sí puede colapsar por falta de agua.

Ahora pensemos en nuestra propia historia. El Lago de Texcoco, que alguna vez fue el cuerpo central de un vasto sistema lacustre en el Valle de México, es una de las historias más representativas del abuso del agua dulce en América Latina. Cuando los mexicas fundaron Tenochtitlan en el siglo XIV, lo hicieron en un entorno acuático complejo, regulado por diques, canales y chinampas que permitían una relación integrada entre sociedad y ecosistema. Con la colonización española en el siglo XVI, comenzó un proceso sistemático de drenaje y desecación del lago. Considerado por los colonizadores como un “pantano insalubre”, el agua fue canalizada fuera del valle mediante obras de ingeniería hidráulica que se intensificaron en los siglos siguientes. El objetivo era urbanizar y “secar” el territorio para hacerlo más productivo según los modelos europeos. Este proceso se consolidó en el siglo XX con la urbanizaciónLa urbanización es el proceso por el cual la población se desplaza desde las zonas rurales hacia las ciudades, lo que resulta en un crecimiento constante de la proporción de…
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masiva y la expansión de la Ciudad de México, que se asentó sobre antiguos lechos lacustres.

Esta transformación alteró radicalmente el equilibrio hídrico de la región: el suelo dejó de retener humedad, los mantos acuíferos fueron sobreexplotados y la ciudad comenzó a hundirse por la extracción intensiva de agua subterránea. Hoy, la Ciudad de México importa una parte importante de su agua desde otras cuencas, y enfrenta escasez, fugas masivas y una infraestructura hídrica insostenible, especialmente en zonas como Naucalpan, Ecatepec o Iztapalapa.

En años recientes, iniciativas como el Parque Ecológico del Lago de Texcoco —proyecto en curso tras la cancelación del nuevo aeropuerto— buscan restaurar parcialmente la función ecológica del antiguo lago, recuperar humedales, aves migratorias y zonas de infiltración. No obstante, el desafío sigue siendo profundo: reconciliar el modelo urbano con los límites ecológicos del agua dulce.

Ambos ejemplos —Texcoco y Ciudad del Cabo— muestran cómo la transgresión del límite planetario del agua dulce no es una amenaza abstracta ni lejana, sino una realidad palpable que afecta a distintas regiones del mundo. Mientras en el caso mexicano la transformación se dio a lo largo de siglos, en el caso sudafricano el colapso se precipitó en cuestión de años. Sin embargo, en ambos contextos subyace la misma lógica extractiva, que trata el agua como un recurso inagotable y altera la relación entre los sistemas naturales y las necesidades humanas. Reconocer esta conexión planetaria es el primer paso para replantear políticas públicas, modelos de desarrollo y vínculos culturales con el agua como bien común y límite vital. Por eso es importante contarte estas dos historias. Porque parecen muy distintas —una en África, otra en América; una repentina, otra lenta—, pero en realidad nos muestran el mismo mensaje: el agua no es infinita. Y, sin ella, no hay futuro posible.

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Referencias:

Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, 2021. Estudio Previo Justificativo para la declaratoria del Área de Protección de Recursos Naturales Lago de Texcoco. Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. México. 386 páginas y cinco Anexos Disponible en: https://www.conanp.gob.mx/pdf/separata/EPJ-APRN-LagodeTexcoco.pdf

David Soler, “La lección de la ciudad que estuvo a punto de quedarse sin agua”. Disponible en: https://elpais.com/elpais/2020/02/21/planeta_futuro/1582281474_949277.html