“Orden núm. 2 al ejército del arte” de Vladimir Mayakovski
Poema
Orden núm. 2 al ejército del arte
A vosotros —
cebados barítonos —
que de Adán
a nuestros días
conmovéis los antros llamados teatros
con suspiros de Romeos y Julietas.
A vosotros —
peintres,
que echásteis como caballos,
belleza tragante y relinchante de Rusia,
que escondida en los talleres
pintorrea igual que antes
florecitas y desnudos.
A vosotros —
místicos tapados por hojitas,
hendiendo las frentes con arrugas
akmeistillos,
imaginistillos,
futuristillos,
enredados en la telaraña de las rimas.
A vosotros —
que el peinado liso
cambiásteis por melenas,
las alpargatas por el charol,
proletcultillos,
que echáis remiendos
el gastado frac de Puschkin.
A vosotros —
danzantes, soplaflautas,
que traicionáis a ojos vistas
y pecáis a ocultas,
que os imagináis el futuro
como una enorme ración de académico.
A vosotros,
yo —
genial o no genial,
que he dejado las baratijas
y que trabajo en la Rosta,
dígoos — antes de que os echen a culatazos:
¡Dejad!
¡Dejad!
Olvidad,
escupid
en las rimas,
en las arias,
en el rosal,
y en demás majaderías
del arsenal de las artes.
¿A quién interesa
que «Ay, pobrecito,
cómo amaba
y qué desdichado fue…»?
Ahora necesitamos
artesanos,
no predicadores melenudos.
¡Escuchad!
Gimen las locomotoras,
sopla el viento por las rendijas:
«¡Venga el carbón del Don!
Montadores
y mecánicos al depósito».
En las afluencias de los ríos
con un boquete en el costado:
los barcos atronaron en los astilleros:
«¡Dadnos petróleo de Bakú!»
Mientras gastamos flema, discutimos,
buscando un sentido oculto,
«¡Dadnos formas nuevas!» —
se oye el clamor de las cosas:
No hay bobos
que en turba de papanatas
esperan lo que el «maestro» profiera.
Camaradas,
dad un arte nuevo —
un arte
que saque a la república del fango.